“Me voy contenta; ni lo vivo como frustración personal ni como un suspenso a IU”

“Puede que hubiera personas que se perdieran en la confusión de nombres; no sé en qué grado nos afectó, pero, claro, cuando hablas de 25 votos…”

R. Valle 29.05.2019 | La Nueva España

“Último escaño asignado: PSOE. Candidatura más próxima a obtener escaño: IU-IAS Xixón por la izquierda a 25 votos”. Este es el mensaje que cierra el cuadrante de datos sobre las elecciones municipales en la web del Ministerio del Interior. Y esos son los 25 votos que impedirán a Ana Castaño repetir como concejala tras cuatro años de trabajo en el grupo municipal de IU, que ahora queda reducido a Aurelio Martín. De la labor y buen talante de Castaño se habla bien dentro y fuera de la Casa Consistorial. La demostración es que no ha parado de recibir abrazos y muestras de cariño desde el domingo electoral. Hasta el 15 es concejala de Gijón y el 17 vuelve a su trabajo en la Fundación Municipal de Cultura, donde ingresó en 1992 y tiene plaza fija por oposición desde 1997. 

-25 votos. Para quien se presentaba a examen electoral es no aprobar por décimas. 

-No creo que me presentara a examen, ni siquiera mi grupo municipal. No lo vivo con esa sensación. Creo que lo que ha pasado tiene que ver más con una tendencia general y con que ha sido casi una repetición de las elecciones generales. Es la ola del PSOE y el PSOE está surfeando su ola. Ni lo vivo como una frustración personal ni creo que sea un suspenso a nuestra gestión, ni a mi trabajo en particular. Eso sí, lo de los 25 votos… dan ganas de ir uno a uno preguntando: ¿por qué no me votaste? 

-¿Qué sensación tenía en la noche electoral mientras iba perdiendo y ganando el puesto? 

-De hartazgo, la verdad. Ese vaivén fue agotador. Un momento dentro, otro momento fuera… Yo soy eminentemente práctica y siempre digo que juego el partido donde lo haya que jugar pero el problema era que no sabía cual era el terreno de juego. 

-Eso de la ola del PSOE sirve para Gijón y para Cuenca. ¿Qué cosas hizo mal IU en Asturias y en Gijón para que no llegara su mensaje? 

-Nos han afectado las idas y venidas como organización. Que casi al final del partido nos hayamos quedado sin portavoz (por Gaspar Llamazares) y hayamos tenido la enésima desavenencia interna no es algo que el electorado premie, precisamente. Curiosamente en Gijón tuvimos cuatro años de estabilidad interna. Francamente no sabría porque se nos castigó aquí, que yo no creo que haya sido un castigo. Creo que mantuvimos el listón del trabajo municipal muy alto en el día pero seguro que podríamos haber hecho más. Siempre se puede hacer más. 

-En las europeas eran Unidas Podemos, en las municipales Xixón por la Izquierda. ¿Cree que los electores se pudieron liar entre tantos nombres que ocultaban las siglas de IU? 

-Sí, creo que algo así nos pudo haber pasado. No sé en que grado pero, claro, cuando hablamos de 25 votos… A posteriori es fácil recetar pero seguramente hubo personas que no nos han identificado y se perdieron en esa ceremonia de la confusión. 

-La candidata socialista, Ana González, ha lamentado el descenso de IU al tiempo que habla de pactos con partidos y de su cercanía a la izquierda. ¿Qué relación pueden tener PSOE e IU en Gijón en esta nueva etapa? 

-Sobre eso voy a remitirme a lo que salga de la reunión de nuestra dirección, que será en unos días. Es verdad que nos conocemos de haber gobernado en Gijón y en Asturias pero ahora todo está en veremos. La pelota está en el campo del PSOE que fue quien obtuvo once concejales. 

-IU baja pero también Foro y Podemos. ¿Le sorprendió? 

-Que Foro perdiera tanto sí, francamente 

-¿A qué lo achaca? 

-Siempre dijimos que lo hacía muy mal y el electorado lo ha visto así. Que no lo liderara Carmen Moriyón también ha influido. La gente ha visto la parálisis de la ciudad y tenía ganas de que algo cambiara en Gijón. Y lo de Podemos…, Que hagan ellos su valoración, yo no voy a entrar. 

-No se ponga nota a usted pero si al trabajo municipal de IU en estos cuatro años que ahora terminan. 

-Lo hemos hecho razonablemente bien y hemos intentado trabajar con cierta coherencia. Me voy contenta. El último día de campaña, que ahora resulta que ha sido el de la despedida, dije que quería volver a trabajar y al ver a mis compañeros sentirme contenta del trabajo realizado. Y eso, lo tengo.