Nosotras en la política municipal: 2 años de alternativas de izquierda

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“Cuando las mujeres molestamos al patriarcado nos quieren retirar, nos dicen que nos vayamos a casa”

por David Santirso Ruiz

El pasado jueves 22 de Junio, Izquierda Unida de Gijón organizaba con algunas de las alcaldías que ostenta en Asturias. Algunas de las alcaldías porque el acto contaría con las 4 alcaldesas que IU Asturias tiene actualmente en la región. Un acto, por tanto, con un fuerte calado feminista y antipatriarcal, con la intención de mostrar el camino recorrido hasta ahora por estas mujeres y la propia organización pero, también, todo lo que juntos nos queda por caminar y trabajar.

Presentaba el acto Ana Castaño, concejala por IU Gijón en el Ayuntamiento de la ciudad y participarían Yasmina Triguero, alcaldesa de Castrillón, Ana Díaz, alcaldesa de Riosa, María Amor Álvarez, alcaldesa de Teverga y Genma Álvarez, alcaldesa de Lena que, por contratiempos de última hora, debidos a su responsabilidad política para con su concejo, no podría asistir.

Ana Castaño, quiso recalcar desde el inicio los buenos resultados que IU Asturias logró en las últimas elecciones municipales en 2015, no solo consolidando gobiernos en algunas localidades sino, también, creciendo en número de concejales y obteniendo las alcaldías en otros lugares.

Comenzando con las experiencias de las alcaldesas, se quiso hacer un balance general de la labor de las mujeres en el ámbito municipal y, en especial, en posiciones de gobierno como las participantes en el encuentro. Yasmina Triguero, quiso recalcar la gran capacidad de las mujeres a la hora de gobernar, más si cabe ante todas las dificultades que se encuentran en los Plenos e, incluso, en la propia organización. “Nuestro mayor valor y apoyo es ser feministas. Nos ayuda a tener un referente claro de quiénes somos y por quiénes luchamos”, afirmó. Por su parte, María Amor insistió en esa dificultad de gobernar, tanto en pueblos como en ciudades si bien es cierto que, poco a poco, los reparos y suspicacias van disminuyendo. “Se nos vigila y exige mucho más que a los hombres”, sentenció en clara referencia a que, en igualdad de condiciones objetivas, su labor como alcaldesas, en este caso, siempre se escudriña con una lupa de mayor amplitud que a los hombres.

Surgiría entonces la cuestión de las políticas de igualdad, de las leyes de discriminación positiva. Para Ana Díaz, si bien estas no deberían existir, porque “evidentemente somos iguales que los hombres”, la realidad, reconocía, no es la misma y es por ello que medidas como las denominadas “lista cremallera” y la paridad en órganos de dirección o candidaturas electorales, ejercen una labor básica en dar mayor visibilidad a las mujeres en la vida pública para poder normalizar esa injusta realidad. Las otras dos participantes coincidieron con su compañera, recalcando el cierto cariz “paternalista” de estas medidas, pero en donde “la realidad manda y en una sociedad patriarcal, de desigualdad total, las acciones positivas representan una necesidad innegable para que, nosotras mismas, no nos pongamos de costado y demos el salto porque, ante todo, creemos en que otro mundo es posible”, aclaró Yasmina Triguero. Para María Amor, la mujer ha de ser valiente, en el trabajo, en la protesta y en la defensa de nuestras posiciones políticas.

Interpeladas por Ana Castaño en cuanto a medidas específicas que trabajar en corto, medio y largo plazo para lograr la igualdad y equidad entre hombres y mujeres en la acción política, las tres participantes quisieron dejar claro que la educación es el pilar básico sobre el que hay que pivotar “para dotar a las generaciones futuras de una visión alternativa a la articulación social actual, una sociedad en la que la igualdad entre hombres y mujeres no sea una quimera, sino una realidad”, en palabras de María Amor Álvarez. Por su parte, Triguero esbozó, en un breve análisis histórico que, la situación actual de desigualdad de avances y retrocesos ha sido la tónica a lo largo de la historia. “El patriarcado siempre ha jugado sus cartas a lo largo de la historia. Cuando intentábamos avanzar, con sucesos como la Guerra Civil, la II Guerra Mundial, etc., las mujeres éramos obligadas a volver a encerrarnos en casa. Todo encuentro o actividad de mujeres era (y muchas veces es) denostado, criticado con severidad y visto con un halo de paternalismo, como cuando hablamos de empoderamiento, de sororidad o mismamente de términos y ámbitos del feminismo”. Recalcaría, además, que en las administraciones públicas, al igual que en la empresa privada o en los distintos ámbitos sociales y/o familiares, esto también pasa. “Cuando hablas de la importancia de políticas de igualdad, ellos te dicen igual da”.

Hilando el ámbito político, con el social y con el desarrollo de propuestas educativas, Ana Díaz, puso ejemplos de situaciones que vivió nada más llegar a la alcaldía cuando, visitando un centro escolar de su concejo, tanto niños como niñas le preguntaban: “Ser alcaldesa, ¿Qué es ser la mujer del alcalde?” o “Ahora que eres alcaldesa, ¿quién hace la comida en casa?”. “Los más pequeños son quienes deben comprender que somos iguales, que podemos acceder a los mismos puestos, a los mismos trabajos” afirmó, abogando por ampliar la financiación de la escuela pública y la promoción de políticas de igualdad desde las etapas más tempranas. Apoyando esta última intervención y, sobre todo, afirmando la veracidad de esta situación, la alcaldesa de Teverga, María Amor Álvarez quiso hacer hincapié en que muchas veces, las propias niñas y las más jóvenes, son las primeras que se extrañan de que una mujer sea concejala o alcaldesa. “La educación es la semilla que hay que sembrar, que tarda en florecer, pero que, a medida que va creciendo, va dando sus frutos que serán los que apuntalen la igualdad efectiva. Ojalá llegue un momento en el que no necesitemos políticas de igualdad porque esta sea un hecho”, finalizó.

Para finalizar, se abriría en turno de preguntas y reflexiones que se alargaría un largo espacio de tiempo, donde volverían a salir referencias al patriarcado y el paternalismo tanto de la oposición política, como dentro de la propia organización, así como otros, relativos al distintos modelo de socialización al que se ve abocada la mujer, la también existencia de “hombres florero” en listas y responsabilidades y los problemas y mecanismo de atracción a mujeres jóvenes, a la política en general y a nuestra organización en particular.