«Perderíamos un tercio del electorado si concurriéramos con Xixón Sí Puede»

Entrevista de Pablo Suárez a Aurelio Martín, Portavoz municipal y candidato de IU a la Alcaldía en 2019, para El Comercio

«La izquierda tiene un problema serio a la hora de movilizar a la gente para ir a votar. Tenemos el caldo de cultivo idóneo para que en Gijón gane la derecha»

Tranquilo y todo lo relajado que las circunstancias le permiten, Aurelio Martín apura los que serán sus últimos días libres antes de retomar la agenda política y sumergirse de lleno en la preparación de una campaña electoral que se anticipa tan entretenida como imprevisible. Es piloto experto y las turbulencias en las que parece vivir asentada la nave de Izquierda Unida no le asustan. Lejos de ello, consciente de los errores del pasado y convencido de traer de vuelta a la izquierda más social y cercana para hacer frente al despegue vertical de la derecha, Martín advierte: «Vamos a ir a por todas».

-¿Cuáles son las sensaciones de IU de cara a mayo?

-Hasta donde sabemos, la perspectiva es muy buena tanto a nivel autonómico como en las ciudades y las cuencas. Somos la segunda fuerza municipal de Asturias, con varias alcaldías incluso, por lo que nuestra perspectiva es seguir creciendo.

-La militancia de IU rechazó hace dos meses concurrir a las elecciones municipales con Xixón Sí Puede. ¿Descarta la coalición?

-Sí, porque creo que obtendríamos el mismo resultado que en Andalucía y perderíamos aproximadamente un tercio de nuestro electorado. Eso es un riesgo enorme. La derecha ha tenido una capacidad de captación de voto bestial. La irrupción de Vox fue una especie de atrapavotos tremendo. El votante de derechas que no se identificaba del todo con un partido se identificaba con otro, por lo que no se quedó en casa y fue a votar. En cambio, en la izquierda se ha quedado en casa mucha gente.

-¿Es extrapolable la irrupción de VOX en Andalucía al electorado asturiano?

-Sí. Es muy preocupante. Quien me conoce sabe que soy una persona muy respetuosa. Sin embargo, un partido que se sitúa en el límite de la democracia y la Constitución me parece muy peligroso.

-¿Es esa la única lectura que realiza al respecto?

-No. Vox significa muchas más cosas. Por ejemplo, el hartazgo de los ciudadanos tras buscar que los partidos políticos solucionen sus problemas. Conociendo la historia de España y Europa, esta combinación me resulta muy peligrosa. El programa de Vox son eslóganes que buscan intervenir en la desesperación de los ciudadanos. Por lo demás, no tiene prácticamente alternativas para nada.

El ejemplo de Andalucía

-Hay quien lo ve como un toque de atención a la izquierda. ¿Confía en una reacción de sus votantes?

-Creo que sí, pero siempre que le demos razones para ello. Lo estamos haciendo muy mal. Mi opinión es que en Andalucía no ha ganado la derecha, sino que ha perdido la izquierda. Ha faltado un proyecto y capacidad para ilusionar. Adelante Andalucía situó en primer lugar la diferencia con el PSOE que con la derecha. Repito: es un fracaso de la izquierda. Nos repetimos como los catecismos y tenemos un problema serio a la hora de sacar a la gente de casa para ir a votar. Tenemos el caldo de cultivo idóneo para que en Gijón gane la derecha. Si la izquierda no lo hace bien, la derecha tendrá mayoría.

-Sin embargo, pese a promover las mociones de censura contra el gobierno municipal de Foro durante este mandato usted se descartó como candidato a la Alcaldía.

-Era muy difícil. Hubiera valido la pena y está claro que fue un error no haber llegado a un acuerdo. Pero yo sabía que no podía ser alcalde. El PSOE nunca lo hubiera aceptado. Son muy previsibles y tradicionales. Hubo momentos que creí que podríamos encontrar la fórmula, pero no. Fue una oportunidad muy buena para impedir que la derecha se disparase. Si la moción hubiera salido adelante, Carmen Moriyón ya no estaría en política. Espero que esto sirva para que no nos tiremos la campaña entera tirándonos reproches.

-¿Entiende entonces a quienes les acusan de haber desaprovechado muchas oportunidades?

-Perfectamente. Soy consciente de que si yo le pido a la gente que me vote para lograr una mayoría de izquierdas en la ciudad, es probable que me responda que ya la hubo y que no quieren volver a perder cuatro años. Tenemos un problema.

-En cambio, en Andalucía ya hay gobierno. ¿Envidia la facilidad de la derecha para ponerse de acuerdo?

-A la derecha lo único que le preocupa es el presupuesto y eso lo pone más fácil. Es el reparto de la tarta puro y duro.

-Su candidatura fue la única en Gijón. ¿Le sorprendió que no hubiese una alternativa?

-No lo tenía claro, pero esperaba alguna más. Incluso ofrecí un debate antes de saber quién se iba a presentar. Hubiera sido bueno para la organización y para la ciudad, aunque tampoco es un desastre. Considero que nuestra candidatura tenía un apoyo mayoritario entre la militancia y los simpatizantes.

-Todo indica que habrá caras nuevas en las elecciones de mayo. ¿No le preocupa que repetir pueda conllevar también cierto desgaste?

-Estoy convencido de que esta vez muchas personas van a valorar también la experiencia. Hay que pensar que pese a la irrupción de lo nuevo, quien terminó gobernando en Gijón fue lo viejo. Coincido en que hay políticos que ya estamos en la rampa de salida, y por eso hemos apostado por una candidatura que le dé continuidad al trabajo de los que contamos los meses para pasar a otros planos políticos.

-Precisamente uno de los valores jóvenes de IU es Adrián Arias, con el que ha habido diferencias más que evidentes. ¿Cree que lo verá con chaqueta morada?

-Él ha dicho que no y yo no tengo por qué desconfiar de eso. Recientemente insistió en que no se presentará por ninguna candidatura, ni por la de IU ni por ninguna otra. En estos momentos es afiliado de IU y está jugando un papel importante en el movimiento vecinal.

«Vamos a ir a por todas»

-¿Cuáles son las cuentas de IU de cara a mayo?

-Llevamos una lista para competir sin complejos, incluso para esperar una sorpresa. Se lo digo creyéndomelo. Vamos a ir a por todas. Soy una persona muy perseverante y tenaz. La candidatura es buena, con gente independiente como Carlos González Espina, director de programas del Museo del Pueblo de Asturias. Esta ciudad no tiene por qué escoger entre seguir así o ir a peor, como implicaría la entrada de la extrema derecha en el Ayuntamiento. Lo hemos hecho mal, pero hemos tomado nota. Un gobierno de derechas no refleja la historia política de esta ciudad y sería un fracaso estrepitoso de la izquierda. La izquierda hay veces que no se merece el voto. Pero, ¿se merece la ciudad un gobierno de extrema derecha?

-¿Por dónde pasa la solución a los problemas de la izquierda?

-Tenemos que recuperar el nivel de confianza de los ciudadanos y el tejido social. Hablar con la gente sin periódico ni Twitter de por medio y decirles que llevamos tiempo haciéndolo mal, pero que hemos entendido el mensaje. La única forma es retomar este contacto con autocrítica. La izquierda no gana si no es desde la complicidad social. Ningún tuit ni ninguna entrevista han hecho nunca ganar a la izquierda. Nos hemos convertido en elementos poco útiles, encorsetados.