26 de julio: El camino soberano de un pueblo

[Manifiesto conjunto de las organizaciones consonantes del acto homenaje al pueblo de Cuba con motivo de la conmemoración del 26 de Julio, Día de la Rebeldía Nacional]

El 26 de julio es una fecha histórica en Cuba, porque es el aniversario del asalto al cuartel de Moncada ese día del año 1953, en el que Fidel Castro al mando de un grupo de jóvenes patriotas quiso dejar clara constancia de que en ese país estaba naciendo un movimiento de oposición a la dictadura que se había aupado al poder mediante un golpe de Estado y había agudizado la represión contra quienes rechazaban que el país se convirtiera en un casino y en campo de concentración para los cubanos.

El asalto del 26 de julio fracasó desde el punto de vista militar por lo que podría parecer un contrasentido que Cuba celebre con el sentido revolucionario que tiene la historia de un fracaso. Pero si militarmente los hombres de Fidel Castro no pudieron conseguir sus objetivos, políticamente, la acción fue un éxito. Parece paradójico, pero el asalto al Moncada dio alas al movimiento contra los dueños del país y se convirtió en una reivindicación política de primer orden. Aunque parezca mentira el fracaso del 26 de julio fue un elemento fundamental para la conquista posterior del socialismo y para que los barbudos entrara en la capital cubana.

Tenía, además, un simbolismo especial porque ese año se cumplía el centenario del nacimiento de José Martí, figura clave de la literatura del país, pero también un político comprometido con la libertad de Cuba, a través del Partido Revolucionario Cubano y que fue uno de los ideólogos de la guerra de la independencia del país y que. con su impulso marcó el camino para que se desgajara de la Corona de España. Desgraciadamente, Martí no pudo ver la independencia de Cuba pues en 1895 murió en combate, alcanzado por los disparos de las tropas españolas, emboscadas en la maleza.

Esta y otras muchas razones son la causa de que el 26 de julio sea celebrado no solo en Cuba, sino en todos los países en los que la revolución cuenta con enormes simpatías, como es el caso de España y en concreto de Gijón. No en vano tanto Martí como Fidel Castro tienen antepasado españoles (los padres de ambos nacieron en nuestro país) y somos muchos lo que apoyamos de manera decidida los logros del pueblo cubano desde que derrocaron la dictadura de Batista.

La victoria de la Revolución Cubana es un hito histórico de primera magnitud y un ejemplo para los países oprimidos de América Latina y de todo el mundo. Como símbolo fue atacada desde el principio, pero de nada sirvieron invasiones como la de Bahía Cochinos, intentos de envenenamiento y asesinato de sus líderes y bloqueos económicos y de todo tipo. Los cubanos estaban decididos a defender su libertad al precio que fuera y no dudaron en mostrarse firmes ante las agresiones del enemigo. Patria o Muerte era el distintivo que hicieron suyo los habitantes de la isla porque no querían volver a la esclavitud.

Y a pesar de las dificultades, de las agresiones y de los problemas económicos derivados de el boicot de Estados Unidos, que no podía permitir una revolución en su patio trasero, los objetivos de la nueva Cuba se fueron cumpliendo poco a poco, sin caer en el pesimismo ni en las crisis con las que el mundo capitalista quiso castigar al régimen que se atrevió a hacerle frente.

Hoy, Cuba, además, ha sabido superar contradicciones, errores y todo tipo de tergiversaciones. La igualdad de todos los cubanos y el desarrollo de los servicios públicos, sobre todo Educación y Sanidad, ejemplo para muchas naciones se ha impuesto a los cantos de sirena que vienen desde los países occidentales. La libertad individual y la reforma de la Constitución, que permite a los cubanos decidir libremente sobre su futuro, son nuevos pilares para profundizar en el socialismo y para desmentir a quienes creían que la desaparición en la toma de posiciones de Fidel y de Raúl Castro podría acabar con las conquistas de la Revolución.

Hoy, 26 de julio de 2018, volvemos a reunirnos aquí, ante el monumento a Martí, en la plaza de La Ciudad de La Habana, en Gijón, para renovar nuestro admiración por el pueblo cubano, por sus conquistas y sus triunfos. Y para dejar claro que seguiremos apoyando a un proyecto político y social que ha puesto la igualdad y a la revolución en el frontispicio de sus objetivos. Y, como el año pasado, y el año que viene, seguiremos adelante para brindar nuestra solidaridad con el país más solidario del mundo, que envía a sus mejores hombres a defender los derechos de la salud y de la educación.

Y porque, como dice la Vieja Trova Cubana, siempre es 26 en nuestros corazones.