El misterio de Casa Paquet

  • Ana Castaño ve muchas dudas en torno al equipamiento, que teme que se convierta en “un establecimiento hotelero en un lugar privilegiado de la ciudad, que pagamos entre todos y constituya un negocio para un empresario que compita con otros establecimientos hoteleros”.

La Casa Paquet y todo lo que la rodea sigue sumido en el misterio. Ana Castaño, concejala de IU Xixón, ve mucha oscuridad en torno a este equipamiento y nota que el Gobierno Municipal le cuesta dar información, por lo que ha expresado sus dudas públicamente entorno al inmueble alquilado por el Ayuntamiento. 

“Somos incapaces de que el Gobierno nos informe de cómo está la obra, qué viabilidad económica tiene el proyecto y en qué situación está” criticó Castaño. La concejala recordó que “en octubre llevamos una proposición en la que pedíamos que en el plazo de dos meses se nos presentara el plan de usos de la Casa Paquet, qué modelo de gestión iba a tener, los cálculos económicos y los plazos económicos. Han pasado cinco meses y no hemos visto ningún informe”. Hace unos días, Castaño insistió en Comisión de Hacienda, de nuevo infructuosamente.

Las dudas vienen por varios extremos. En primer lugar, la propia obra, “de la que solo sabemos que se licitó por 748.000 euros y que las certificaciones indicaban que se iba a superar esa cantidad”. En concreto, podrían rondar los 150.000 euros que, según el contrato de arrendamiento, debería asumir el propietario, el instituto Dolores Sopeña.

Pero a Castaño le preocupa sobre todo la rentabilidad que tendría para quien asumiese la concesión como albergue de peregrinos. Por ello, advierte que “no puede haber una operación encubierta que dé como resultado un establecimiento hotelero en un lugar privilegiado de la ciudad, que pagamos entre todos y constituya un negocio para un empresario que compita con otros establecimientos hoteleros”.

El dinero público destinado a la Casa Paquet, además de los 748.000 euros de la obra y sus posibles sobrecostes, incluye un arrendamiento de 22.000 euros al año durante más de 20 años y amueblar el edificio. Su destino inicial como albergue de peregrinos ofrece muchas dudas.