El programa real del Gobierno: Baja la deuda con los bancos pero subirla en 80.000.000€ con las y los vecinos.

Celebramos hoy un nuevo Debate sobre el Estado del Concejo, el último de esta legislatura y el último de Carmen Moriyón como Alcaldesa tras ocho años al frente del Ayuntamiento de Gijón/Xixón. Resulta por tanto inevitable que el balance que hoy hagamos no se limite al último año. El Pleno que estamos celebrando será el último en el que esta Corporación debata sobre en qué punto se encuentra Gijón/Xixón y sobre cómo valora la acción de un Gobierno al que le toca ahora rendir cuentas de lo hecho. Se trata, en definitiva, de evaluar qué ha dado de sí hasta ahora, en pleno tiempo ya de descuento, la legislatura que dio comienzo en junio de 2015 y que nos ha traído hasta aquí. 

Y como de evaluar se trata, parece oportuno empezar rescatando los objetivos que el Gobierno se marcó para su mandato, recogidos en el programa electoral con el que Foro se presentó a las elecciones municipales en 2015, que no sin dificultades hemos conseguido recuperar, y resumidos en el discurso del señor Couto en la sesión de investidura del 13 de junio del mismo año. En aquel Pleno el señor Couto marcó de manera providencial la tónica que iba a tener su Gobierno y el rumbo que iba a tomar la legislatura. Decía entonces que “el fin de Foro será el de dotar de estabilidad y de falta de incertidumbre a los principales proyectos de nuestro municipio […] para que nuestro futuro no quede en manos del destino, de la improvisación o de propuestas cortoplacistas”. Casi cuatro años después podemos afirmar que precisamente la falta de estabilidad, la incertidumbre, la improvisación y el cortoplacismo, unidos a la capacidad para incumplir sus propios objetivos y los que acordaban con otros, han sido los elementos definitorios de la acción de su Gobierno

Porque miren, más allá del Plan General de Ordenación y del Plan de Vías, su balance de Gobierno se resume en una lista de incumplimientos, por un lado, y en una lista de fracasos, por otro. Son ustedes el Gobierno que ha hecho del incumplimiento norma y del fracaso el resultado habitual de sus actuaciones, en el primer caso por ausencia de voluntad en el ámbito de la política y en el segundo por incapacidad en el ámbito de la gestión. Entre esas dos coordenadas se enmarca el balance de su Gobierno, un Gobierno que también podría definirse como el de las muy buenas palabras y las muy pocas acciones. El Gobierno del sí pero no. 

Y como a mi fuerza política le gusta el rigor y no las afirmaciones vacías, me van a disculpar si me extiendo, pero voy a dedicar una parte de los próximos minutos a señalar algunos ejemplos que explican a qué nos referimos cuando decimos que son ustedes el Gobierno del sí pero no. 

Miren, en política social dijeron ustedes sí al Plan de Emergencia Social – Renta Social, y dijeron sí a ampliar los periodos de prestación de las Ayudas al Alquiler. Dijeron sí y al final fue no: la escasa financiación y la mala gestión de la Renta Social este año tuvieron como consecuencia colas de horas en las Oficinas de Atención a la Ciudadanía, y la modificación en las bases de las Ayudas al Alquiler sin aumentar su presupuesto provocó su paralización, algo inaudito en este Ayuntamiento. Del sí a ampliar las coberturas sociales pasaron ustedes al sí a recortar el presupuesto de las ayudas sociales.

La política de juventud es otro ejemplo paradigmático del sí pero no que caracteriza a su Gobierno. Dijeron ustedes sí a elaborar un Plan Integral de Juventud que hoy, más de tres años después, está guardado en algún cajón, cuando la situación de las jóvenes y los jóvenes en nuestra ciudad se resume en desempleo, precariedad laboral, dificultades para acceder a una vivienda y, en general, ausencia de oportunidades. No lo dice Izquierda Unida, sino un estudio sociológico que encargaron ustedes. Otro sí pero no. Como el de la reforma del Centro de Recursos para Jóvenes de Manuel Llaneza, o el de las inversiones pendientes en el Centro de Iniciativas Juveniles de La Calzada, o el de la Residencia de Estudiantes en el Campus Universitario que viene ya de la legislatura pasada, o desde el 31 de octubre de 2016 el del cierre del Albergue Juvenil Palacio San Andrés de Cornellana porque no fueron ustedes capaces de arreglar una caldera y unas placas solares. A todo dijeron que sí y al final fue no. 

Más ejemplos del sí pero no son el edificio de Tabacalera, para el que dijeron sí a la vez a tres planes de usos diferentes de los que hoy se han desentendido; el proyecto del albergue de peregrinos de la Casa Paquet, en el que se empeñaron y que hoy tiene las obras paralizadas; la compra de la Quinta de La Vega, que sigue cerrada y pendiente no sabemos de qué; o las nuevas Escuelas de Educación Infantil de Contrueces y del Centro, la primera pendiente, por fin, del inicio de las obras, y la segunda durmiendo el sueño de los justos.

Y hay más: dijeron sí a reformar las avenidas Manuel Llaneza y Pablo Iglesias y cuatro años después compiten por ver cuál de las dos acaba con un nuevo bache y un comercio menos cada semana; dijeron sí, ya en su programa electoral, a dar una solución al carril bici de Poniente y hoy seguimos como entonces; dijeron sí a cubrir la pista polideportiva de Cimavilla y a hacer una inversión millonaria en la pista de La Algodonera, pero nada de esto es hoy una realidad sino solo, cuatro años después, un proceso de contratación sin finalizar. Como tampoco es una realidad el pozo de tormentas del Arbeyal o el del Parque Hermanos Castro, o el Plan Local de Comercio del que nada veremos esta legislatura. 

Como ven, lo del Gobierno del sí pero no les describe a ustedes bastante bien. 

Decía hace unos minutos que la acción de su Gobierno se movía entre los incumplimientos y los fracasos. De los primeros ya hemos relatado varios y seguiremos en un momento, pero permítanme que me detenga ahora en los segundos. Porque otra constante que ha marcado la legislatura ha sido su incapacidad para llevar a buen término incluso aquellas iniciativas que sí han intentado sacar adelante. La reforma del Kilometrín, propuesta de mi Grupo Municipal, tardó dos años en ejecutarse y tras una intervención integral en todo el circuito y su entorno vuelve a haber quejas de los corredores. Las reformas de las calles Aguado, Marqués de San Esteban y Vicaría solo pueden calificarse como chapuza. Y lo mismo podríamos decir de la urbanización de la plaza central del barrio del Polígono. O de los eternos retrasos que sufrieron las construcciones de varias sedes vecinales, como la de Nuevo Roces. Cuando tienen voluntad política les falta capacidad de gestión. Se lo dijimos en el primer Debate sobre el Estado del Concejo y no nos equivocamos: convertir en un bazar chino la adjudicación de obras, optando siempre por las ofertas más bajas, les ha llevado permanentemente al fracaso. Un fracaso que han sufrido las gijonesas y los gijoneses. 

Señora Alcaldesa, señoras y señores del Gobierno: a estas alturas de mi discurso alguien podría pensar que tanto incumplimiento responde en realidad a una cuestión económica, a que no hay dinero y la izquierda, como siempre, no hace más que pedir, y se equivocaría por varias razones. En primer lugar, porque ustedes incumplen hasta en aquellas iniciativas que no tienen coste económico: la reforma de la Ordenanza de Subvenciones, el diseño del nuevo Reglamento Orgánico de Participación Ciudadana, la redacción del Reglamento de Laicidad Municipal o la reforma del Reglamento Orgánico de Funcionamiento del Pleno son solo algunos ejemplos de ello, a los que podríamos sumar el Plan RETO, con el que iban a modernizar la Administración Municipal y que ha acabado guardado en un cajón, o el informe sobre la capacidad de financiación del Ayuntamiento que mi Grupo les propuso el pasado mayo y que si ahora miran con perspectiva les hubiera resultado muy útil. 

En segundo lugar, porque Foro aseguraba en su programa electoral que la política fiscal de su Gobierno permitiría “salvaguardar la financiación de los servicios municipales sin poner en riesgo la financiación ordinaria del Ayuntamiento”, una idea en la que ahondaba la propia Alcaldesa, aunque quizá no lo recuerde, cuando se preguntaba en el último Debate sobre el Estado del Concejo para qué necesitaba más ingresos el Ayuntamiento. Si hacemos caso a su discurso, ninguno de los compromisos incumplidos por su Gobierno responde a una falta de financiación. 

Pero miren, más allá de que ustedes incumplen por norma incluso cuando tienen presupuesto para desarrollar las iniciativas que acuerdan, yo sí creo que el Ayuntamiento necesita más ingresos. Los necesita para mantener los gastos corrientes de funcionamiento, que cada año se acercan más a los ingresos corrientes. Los necesita para ejecutar los compromisos derivados de la Ordenanza de Accesibilidad Universal, de la cual no han elaborado memoria económica. Los necesita para financiar las inversiones que ustedes comprometieron en los Presupuestos Participativos y de las que luego se olvidaron como si no fuera con ustedes la cosa. Los necesita para aplicar las medidas del Plan de Movilidad -otro de sus fracasos, por cierto-, que nunca llegaron a contar con reflejo presupuestario, o para poner en marcha su Plan de Residuos, ya aprobado, y su Ordenanza, en fase ahora de enmiendas, que llevan un camino parecido por una falta de ambición en el primer caso y una obsesión sancionadora en el segundo que impiden cualquier consenso político o social. Los necesita para que las novedades editoriales lleguen a las bibliotecas municipales y para que los museos de la Fundación Municipal de Cultura tengan recursos con los que renovar sus fondos. Los necesita para asumir los compromisos de financiación adquiridos en el Plan de Vías y en Plan General de Ordenación. Y los necesita, entre otras muchas cosas, para pagar la deuda de 80 millones de euros que su Gobierno ha contraído esta legislatura con las vecinas y los vecinos que se acogieron al Plan de Rehabilitación de Fachadas. Ya ven, llegaron ustedes diciendo que eran gestores eficaces y resulta que las cuentas no les salen. 

Y no les salen porque se han pasado una legislatura diciendo a todo que sí cuando sabían que iba a ser que no. Porque mientras veían que crecían los gastos renunciaron a incrementar los ingresos a la vez que presumían de que la presión fiscal en Gijón/Xixón estaba por debajo de la media. Una práctica muy común de la derecha política y empresarial que se acerca mucho a una suerte de populismo fiscal. Les dicen a los ciudadanos que no van a pagar impuestos porque no hacen falta a la vez que les prometen unos servicios públicos de calidad. La cuadratura del círculo. 

📢⚠️ El Gobierno de Foro baja la deuda con los bancos pero la sube en la misma medida con los vecinos. Este es el programa real de la derecha.

Aurelio Martín

Nosotros que no practicamos el populismo, ni el fiscal ni ningún otro, les dijimos que era el momento de aumentar los ingresos del Ayuntamiento a través de una reforma de las Ordenanzas Fiscales y las tasas y los precios públicos. Les propusimos un IBI diferenciado para que aquellos bienes inmuebles de uso no residencial que tuvieran un valor catastral superior al millón de euros tributaran más en la lógica de que quien más tiene más debe contribuir a financiar lo que es de todos. Les planteamos también la necesidad de actualizar anualmente las tasas y los precios públicos al IPC, congelados sistemáticamente por su Gobierno y el anterior desde el año 2012. No nos hicieron caso y de aquellos polvos estos lodos.

Señora Alcaldesa, señoras y señores del Gobierno, cuando uno pone la vista atrás e intenta hacer balance de la legislatura y de la acción de su Gobierno la conclusión a la que llega es que no lo hay. Son ustedes un Gobierno sin balance. Porque con dos consensos alcanzados en torno al Plan de Vías y al Plan General de Ordenación, reconociendo su importancia y a los que saben que mi Grupo ha contribuido, no se sostiene un balance de cuatro años de Gobierno. 

Gijón/Xixón no está hoy mejor que en 2015. Y no lo está por la acción o por la inacción, depende del caso, de su Gobierno. La situación de la playa de San Lorenzo y de nuestro litoral costero es un buen símbolo de su gestión. La calidad de nuestras aguas marinas está hoy en cuestión por el vertido de aguas sin depurar directamente al mar, por la aparición de carbón en el arenal del que parece desconocerse su origen, y por la apertura de los aliviaderos que vierten aguas residuales a través del rio Piles debido a las deficiencias en la red de saneamiento tras siete años para construir un pozo de tormentas. Una fotografía de la playa de un día cualquiera del pasado verano podría ser un buen resumen gráfico de lo que ha significado su Gobierno para Gijón/Xixón: muchos problemas y muy pocas soluciones. 

Decía al principio de mi intervención que estamos ya en tiempo de descuento. Quedan apenas seis meses para que el trabajo de esta Corporación finalice y creo que es el momento, por ello, de hacer algunas reflexiones sobre cómo queremos que sea el futuro en nuestra ciudad. En Izquierda Unida tenemos claro que no queremos un 26 de mayo que se parezca al 2 de diciembre que acabamos de dejar atrás. Resultados como los de las elecciones andaluzas nos reafirman en nuestra convicción de que la izquierda está obligada a entenderse

A nadie sorprenderá que hoy digamos, porque lo hemos hecho otras veces a lo largo de la legislatura, que Gijón/Xixón lleva cuatro años siendo una anomalía. Una ciudad con una mayoría política de izquierdas gobernada en minoría por un partido de derechas. La incapacidad de las fuerzas de izquierdas para entenderse, para abandonar el reproche y la discusión estéril de los sillones, y tejer acuerdos en torno a valores y programas comunes, ha sido el fracaso de la legislatura que ha abierto la puerta a todos los que vinieron después. Nos equivocaríamos si no nos parásemos a pensar en qué ha significado para Gijón/Xixón y para las gijonesas y los gijoneses la falta de acuerdo en la izquierda para gobernar la ciudad.

Mi Grupo ha defendido hasta la saciedad la necesidad de buscar puntos de encuentro que permitieran articular una alternativa de izquierdas que, desde la pluralidad y el respeto a las singularidades, ofreciera a Gijón/Xixón un proyecto compartido de ciudad. Un proyecto colectivo en el que la sociedad gijonesa pudiera reconocerse e involucrarse, del que pudiera ser parte activa y no solo espectadora. Reconozco nuestro fracaso. Por ahora.

Porque sigo creyendo en la vigencia de la propuesta. Porque sigo convencido de que cualquier Gobierno de izquierdas es mejor que uno de derechas. Porque espero que al nuevo ciclo político que en nada se abrirá en nuestra ciudad lleguemos con la lección aprendida y evitemos cometer de nuevo los errores ya cometidos. Hay algo peor que un Gobierno de derechas, y es un Gobierno en el que participe la ultraderecha xenófoba que hoy parece tener las llaves del Gobierno de la Junta de Andalucía. 

Seamos consecuentes. Los ciudadanos lo son y se quedan en casa cuando sienten que su voto ha sido inútil. Cuando 15 de 27 concejales no son capaces a mirar por la ventana y ver que la realidad es lo que pasa fuera. 

Nosotros seguiremos trabajando, como hemos procurado hacer siempre, por ser la izquierda que suma. Que suma en la izquierda y que suma en Gijón/Xixón. Que teje alianzas amplias con la izquierda política y social y que busca complicidades con la sociedad para construir proyectos colectivos e inclusivos que han hecho siempre avanzar a la ciudad. Gijón/Xixón se merece un futuro distinto a lo que han sido estos últimos cuatro años. Y nuestro compromiso es trabajar por hacerlo posible.