Libertad González: “Frente a la violencia machista, ni un paso atrás”.

ORG_DSC03237 copia
  • Libertad González “Liber” denuncia públicamente que ha sido una mujer maltratada que el sistema de prevención y protección no funciona: “Sobran palabras y faltas medidas reales de apoyo a las mujeres víctimas de violencia de género”

 (Extracto del testimonio de nuestra compañera Libertad González)

“Yo he sido una mujer maltratada, la decisión de estar aquí no ha sido fácil tomarla. Mis padres me han enseñado que en la vida no hay que tener miedo a la verdad y no hay que dar un paso atrás. Cada día que pasa y leo una noticia de violencia de género, ahora lo último son padres que matan a sus hijos para hacer daño a sus madres, me han hecho dar este paso.

Yo he sido maltratada psicológicamente y físicamente, y lo que sentí después de llevar una paliza, de la que conseguí huir, fue culpa, vergüenza y miedo. Fue cuando me vi en el espejo cuando decidí tomar cartas en el asunto, mi cabeza se llenó de cómo una mujer como tú, como lo has permitido. La frase de ‘cómo tú has llegado a esto’, ‘no me creo que una mujer como tú haya sido maltratada, con estudios superiores y buen porte, ha caído en esto’. Esas palabras las he escuchado los últimos 9 meses. Te hace sentir todo lo contrario a lo necesario para salir de esto.

Una mujer maltratada puede ser una mujer con estudios superiores o sin estudios. Eso es independiente de tu clase social. Lo que está claro es que sí hay determinadas clases sociales que tienen unos muros tan grandes que los sonidos no salen afuera, pero también existe maltrato. Quiero que esa mujer sepa que le pasa a la mujer que trabaja también le pasa, a cualquier mujer. Por eso, no tened de miedo a salir de esa pesadilla que es ser una mujer maltratada. Fuera la culpa, la vergüenza y el miedo.

Por las mujeres que han muerto a manos de su marido, por las que han sido y son maltratadas, salgo a decir esto ante la sociedad. No tengo miedo a lo que digan de mí, sé que voy a  ser criticada, pero me da igual, porque ante todo soy mujer y no quiero que esto siga ocurriendo.

En esta experiencia me di cuenta de por qué falla este sistema.

El maltrato me ocurrió fuera de mi comunidad autónoma. Me encontré fuera de mi casa, con una paliza, acudí a la policía, y lo primero que me dicen es ‘una mujer como yo, abogada… ¡además no estás ni llorando! No te van a dar una orden de alejamiento’. Acabas de tomar la decisión de denunciar a alguien, estás allí llena de golpes y viene uno y te dice eso. Los que se dedican a eso deberían tener conciencia de lo que están haciendo o si no que se dediquen a otra cosa. En el momento justo que tomas una decisión es cuando te tienen que ayudar, yo sentí todo lo contrario.

Al día siguiente estaba llena de golpes, no sabía qué hacer ni a dónde ir. Andaba por la ciudad buscando dónde me atendiesen los golpes, los policías no sabían si me tenía que ir o me tenía que quedar… Me pregunto cómo narices lo hace una mujer que no es independiente. Tienes que buscarte la vida llena de golpes. No sé qué protocolo existe, pero para mí no ha habido ningún protocolo.

Luego llego a mi ciudad, ya con una orden de alejamiento, acudo a los juzgados de Gijón a buscar ayuda; siendo una profesional del Derecho, con vergüenza, porque aún tenía vergüenza y culpa. Llego allí, y lo primero que me dice una persona que está allí es que me ha pasado por ser tan guapa. Me quedé un poco fuera de lugar. Una persona que se dedica a esto, está en violencia de género, y me dice eso… Si no quieren estar ahí, que no estén, habrá miles de mujeres y de hombres que quieren estar allí haciendo su labor, que es ayudar a las mujeres maltratadas.

Tardé dos meses y medio en recibir la llamada del policía que tenía asignado por tener una orden de protección. Cuando me llamo le dije bendita la hora que me llamas, porque no me ha pasado nada, pero si me llega a pasar no sabes ni donde estoy. Un auténtico desastre.

Una cosa que quiero dejar clara: el Juzgado de Violencia de Gijón es el peor juzgado, no por la jueza, sino porque no puede ser que yo esté celebrando una comparecencia por una orden de alejamiento y tenga a mi agresor al lado. No puede ser que yo esté dudando de continuar o no, que tenga miedo y vergüenza, y tenga a mi agresor al lado. En esta ciudad tenemos unos juzgados nuevos y no existe separación entre la víctima de violencia y su agresor. La jueza de violencia de Gijón lo ha solicitado continuamente y yo lo quiero solicitar, porque yo sentí lo que es estar allí y dudar de lo que vas a hacer.

¡Qué se dejen de pactos sociales, que se dejen de llenarse la boca, no hacemos nada! ¿Qué medios necesitan para poner una sala en que no se vean el agresor y la víctima? Eso no existe en la mayor ciudad de Asturias. Lo puedo decir como mujer que lo viví. Ahí entiendo por qué hay mujeres que retiran las denuncias, se encuentran allí con miedo, tienen al otro enfrente, diciéndoles lo que les dicen…

No hay un protocolo que te ayude. Entiendo el miedo y la soledad que sienten esas mujeres porque yo lo sentí. Tuve el apoyo incondicional de mi compañera de despacho, que conoce el tema de violencia de género y me ha ayudado, pero la pregunta que me hago es qué hubiese hecho otra mujer. Gracias a ella continué con todo y estoy aquí, pero ¿y el resto de mujeres?

Quiero felicitar a la Oficina de Igualdad. Fueron las únicas que demostraron que saben lo que hacen y que realmente ayudan a las mujeres. Ha sido el único eslabón de toda esta cadena que hay, tanto jurídica como policial, que ha funcionado en mi caso.

Quiero decir a las mujeres que no tengan miedo, que se puede salir, yo estoy aquí y no me avergüenzo en decir en voz alta lo que me ha ocurrido.¡