Un nuevo urbanismo para avanzar hacia un Gijón más sostenible y social

por Aurelio Martín | Gijón cuenta hoy con un nuevo Plan General de Ordenación. La aprobación definitiva del nuevo planeamiento urbanístico del concejo, que pone fin a años de incertidumbre tras la anulación de los dos Planes Generales anteriores por parte de los Tribunales de Justicia, constituye uno de los consensos políticos y sociales que nos deja una legislatura marcada más por el desencuentro que por la capacidad para el acuerdo. El documento aprobado por el Pleno municipal, que diseña un modelo de urbanismo más acorde con los nuevos paradigmas del desarrollo sostenible, incorpora elementos que identifican y concretan los objetivos de sostenibilidad económica y ambiental y la dimensión social que para Izquierda Unida resultaba fundamental situar en el centro del debate. 

Las nuevas normas urbanísticas de Gijón diseñan una ciudad compacta que crece hacia dentro y evita la dispersión mediante la apuesta por la rehabilitación de la ciudad ya construida y la reducción del consumo de suelo disponible destinado a la actividad urbanizadora. La supresión de la mayor parte de los nuevos urbanizables previstos en el plan anterior -hasta 2.500.000 metros cuadrados pasan de suelo urbanizable a suelo no urbanizable- da cuenta de ello. El planeamiento urbanístico responde mejor de esta manera a las proyecciones reales de crecimiento demográfico, que no justifican la creación de nueva ciudad sino la recualificación de la ciudad existente en consonancia con las nuevas estrategias de desarrollo urbano sostenible de las ciudades europeas. Un objetivo para el que IU exigió una inversión de 200 millones de euros y que, tras el buen hacer del Colegio Oficial de Arquitectos de Asturias, se ha concretado en un Plan de Regeneración Urbana, que incorpora el programa de rehabilitación de fachadas, y que debe servir para adaptar nuestros barrios a las necesidades actuales, mejorando la calidad de vida en cada uno de ellos; para cohesionar social y territorialmente la ciudad; y para estimular la actividad económica local. 

A los criterios de cohesión social incorporados al nuevo PGO a través de las propuestas de IU y de otros grupos municipales de la izquierda, que incluyen también la reserva de suelo para la promoción de vivienda pública, se suma la apuesta por la economía productiva con la reserva de suelo industrial, en especial en los terrenos ocupados por Juliana y Armón, los ligados a los antiguos astilleros de Naval Gijón y los vinculados a la antigua Mina La Camocha; y de suelo agrícola. Las previsiones del nuevo planeamiento aseguran de esta manera la disponibilidad de suelo para el mantenimiento de nuestra industria tradicional y el desarrollo de nuevo tejido productivo basado en las nuevas tecnologías, la innovación y el conocimiento hacia el que Gijón debe caminar. 

Pero si algo define e identifica el sello de Izquierda Unida en el nuevo PGO es la incorporación de criterios preservacionistas que inciden de manera decidida en la protección del suelo no urbanizable. El nuevo planeamiento combina la supresión de urbanizables -en la que IU hubiera querido profundizar más- con la aplicación de criterios de resiliencia del territorio ante los potenciales impactos generados por el cambio climático. La delimitación del crecimiento de los núcleos rurales, atendiendo a la pendiente del terreno; o el establecimiento de corredores fluviales, de acuerdo con el riesgo de inundación, con el objetivo, por un lado, de recuperar antiguos corredores ecológicos que conecten la periferia natural del concejo con la ciudad construida, y de limitar la actividad urbanizadora en espacios con importantes riesgos naturales -criterio avalado por la CUOTA a pesar de las reticencias del Gobierno de Foro-, por otro; forman parte de los nuevos instrumentos urbanísticos del concejo en cuya concreción IU ha tenido mucho que ver.El nuevo Plan General de Ordenación de Gijón no es el Plan General de Ordenación de Izquierda Unida; tampoco el de Foro. No lo puede ser. Las nuevas normas urbanísticas que van a condicionar el desarrollo económico y social de Gijón durante las próximas décadas responden a la realidad política del concejo: una suerte de multipartidismo que al menos durante los próximos años va a seguir caracterizando nuestras instituciones. Proponer, negociar y acordar son y serán las únicas vías para situar el interés general por encima del partidista o el particular. A eso, ni más ni menos, responde el nuevo PGO de Gijón. Y es un éxito de todos.